miércoles, 22 de mayo de 2013


Ayer, 21 de Mayo, fue mi graduación de la Maestría en Docencia Universitaria. No se si por la emoción del momento o por el esfuerzo invertido para concluirla, pero se convirtió en un momento muy especial para reflexionar a profundidad, no solo sobre mi participación en este certificado; sino, en general, sobre mi vocación docente y mi interés  por dedicarme un cien por ciento a ella.

Soy docente desde que descubrí por casualidad esta profesión hace ya más de 15 años y me enamoré de ella. No creo que pueda definir mejor lo que siento en el aula y lo que me embarga cada vez que uno de mis alumnos comparte conmigo sus logros. Ellos han sido mis mejores maestros y me brindaron un espacio personal de realización profesional. Lo que espero de este certificado es estar a la altura de sus necesidades, que ahora son las mías, y poder crear para ellos una experiencia personalizada e idónea,  de modo que pueda devolverles un poco lo que he recibido de mis chicos todo este tiempo que ya hemos pasado juntos.. 


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